Sobre la valentía y la vulnerabilidad

Hace años, yo creía que ser valiente significaba no tener miedo, ser fuerte, no sentir debilidad ante las adversidades de la vida, no mostrar dolor, no mostrar tristeza, no sentir nada de eso que se asocia a la debilidad y a la falta de valentía.

Pero han pasado los años y mi concepto de valentía ha ido cambiando a medida que yo he aprendido pero, sobre todo, a medida que he ido acompañando a personas en duelo.


Porque acompañándoos, sentándome delante de vosotros, mirando a los ojos vuestra pérdida, sintiendo vuestro dolor, acompañando vuestra culpa, dándole espacio a vuestra rabia, he entendido que las personas en duelo son tremendamente valientes. ¿Y por qué?, me preguntaréis, ¿cómo puede ser que en el peor momento de mi vida, cuando siento que no puedo con nada y sólo quiero tirar la toalla e irme a dormir la siesta más larga del mundo, tú digas que soy valiente?

Porque hay que ser muy valiente para abrirte a tu propia vulnerabilidad, para aceptar que el amar te convierte en alguien que puede acabar sintiendo el mayor dolor posible y, aun y así, elegiste amar y ahora ese amor duele, porque el ser que lo personificaba se ha ido.

Así que he llegado a la conclusión de que ser valiente es mirar a la cara a la propia vulnerabilidad, reconocerla, abrazarla y permitirte mostrarla a aquellas personas que están a tu alrededor y que te acompañan en este proceso.



Ser valiente para mí, entonces, es coger todo mi dolor y decirme a mí misma y a los demás: "sí, es cierto, estoy rota, no puedo más, siento que jamás saldré de esta y que el mundo, la vida, ahora mismo no tienen sentido para mí. Aquí estoy, hecha pedazos, y pese a todo, no me avergüenzo de ello, porque amar valió la pena, pese al dolor que siento ahora.


Ayer tuve el gran privilegio de compartir un espacio precioso con un grupo de personas tremendamente valientes. Son valientes porque están rotos- Porque su alma se ha hecho pedazos y vagan, perdidos, entre la incredulidad, la tristeza, la rabia y la culpa por la pérdida de ese animal que tanto amaron y que tanto aman. Están en duelo, estamos en duelo, por todos los animales que hemos perdido y que se han llevado un trozo de nuestro corazón. Nuestra alma está rota pero, pese a ello, ayer todos ellos se pusieron en pie y dijeron, de una forma u otra, "sí, duele, sí, no puedo más, sí, siento que jamás volveré a reír, pero aquí estoy, con mi dolor, con mi desesperación, porque mi duelo merece ser escuchado, porque mi animal se merece seguir siendo amado".

Así que hoy os doy las gracias, a todos vosotros, por vuestra valentía. Porque aprendí mucho más de lo que os podéis imaginar y porque hoy, yo también, me doy permiso para ser vulnerable. Hoy, yo también soy valiente.

Adelante mis valientes, confío en todas y todos vosotros




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