Qué NO decir ante una pérdida

El otro día asistí a un velatorio y allí pude ver, en primera persona, todas esas cosas que solemos decir cuando, delante de alguien que ha perdido a un ser querido, nos incomodamos e intentamos minimizar el dolor y la tristeza del doliente.

Lo hacemos con la mejor intención, des del cariño y el deseo de ayudar, pero nuestra respuesta ante el dolor ajeno está totalmente influenciada por nuestra propia relación con la muerte y con el dolor de los demás, así como por nuestras propias pérdidas y duelos pendientes. Esto hace que, a veces, digamos o hagamos cosas que hacen daño, que sientan mal o que, directamente, no ayudan en absoluto. No te preocupes, a todas y todos nos ha pasado. Este post está pensado para ayudarte la próxima vez que te veas en una situación como esta.


Entonces, te preguntarás, ¿qué no decir?

  • Si no sabes que decir, para empezar no digas nada. Regala tu presencia y tu calidez estando cerca de esa persona, calla mientras habla, deja que se exprese, si quiere hacerlo.

  • No minimices la pérdida con frases como "Ya era muy mayor, es ley de vida", "Aun no había nacido y eres joven, tendrás otro", "Era un animal, puedes adoptar otro". Recuerda, para cada persona, su pérdida es la más importante y dolorosa. No necesita que le digas que no es nada o que lo superará.

  • Tampoco le quites importancia la proceso diciendo cosas como "El tiempo todo lo cura" o "distráete, así no piensas y lo superas antes". El doliente necesita el tiempo, pero no para dejar que pase, sino para hacer el proceso de duelo. Y, en este proceso, necesitará pensar, decir y sentir todo lo relacionado con esta pérdida.

  • No expliques tus propias pérdidas o problemas. "Cuando se murió mi hermano estábamos fatal, pero míranos ahora, lo hemos superado", o "Cuando murió mi madre hicimos esto o tal otra cosa en el funeral, fue muy bonito". Créeme, ahora no es el momento de hablar de eso, los dolientes no necesitan escucharlo.

  • No des consejos y no opines sobre cómo se han hecho o se están haciendo las cosas. "Deberías haber sacado el dinero de la cuenta, viendo que no iba a salir del hospital". Seguro que tu intención es ayudar, pero la persona que ha sufrido la pérdida se sentirá todavía más culpable, más incapaz y más perdida o perdido. Lo que se ha hecho se ha hecho, ya no se puede rehacer.

  • No exhortes al doliente a que sea fuerte, ni por la persona que se ha ido ni por la que ya no está. Somos resilientes por naturaleza, confía en que esa persona saldrá adelante, pero no le digas que sea fuerte, porque ahora mismo ni quiere ni puede.


Jolines...pensarás, qué difícil, no puedo decir o hacer nada sin que a la otra persona la duela o se ofenda...

Hay una diferencia fundamental entre decir o estar. Y, si te paras a escuchar, verás que aquello que se dice desde la presencia, estando en cuerpo, mente y alma al lado del doliente, acompaña y ayuda a sanar mucho más que lo que se dice desde la intención de que el otro no sufra. Por ejemplo, puedes decir:

  • Ofrécete para ayudar en cosas prácticas: "¿Has comido?", "¿Quieres que te traiga algo para beber?", "Necesitas ayuda para organizar algo?", "¿Quieres que te haga la compra/cocine/limpie/me ocupe un rato de los niños?". Cuando acabamos de perder a alguien hasta la cosa más práctica y más sencilla se nos hace un mundo, cualquier ayuda es bienvenida.

  • Ofrece tu escucha activa y empática: "¿Quieres contármelo?", "Te escucho", "Qué difícil esto que me cuentas"

  • Ofrece tu presencia "Estoy aquí para lo que necesites, cuando lo necesites"

  • Normaliza el proceso y no lo juzgues "Normal que estés así con lo que te ha pasado", "Tómate el tiempo que necesites", "Estaré aquí para escucharte hablar de él/ella siempre que quieras"

La persona que ha perdido a un ser querido no necesita que lo libres de su dolor, pero sí necesita que no lo juzgues, que no le aconsejes, que no lo presiones. Sólo siéntate a su lado, ponle una mano en el brazo y regala tu presencia.

Te parecerá increíble lo que la sola presencia de alguien puede ayudar en un proceso de sanación.

Y recuerda, confía siempre en que la otra persona saldrá adelante por sí misma, que sanará a su debido tiempo y que si, lo necesita, tú estarás a su lado para acompañarla.



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