El suicidio: un problema de todos

Hoy es el #diamundialdelaprevenciondelsuicidio, un problema que no es de unos pocos, sino de toda la sociedad. Los datos sobre suicidio y tentativa suicida asustan y, personalmente, considero el suicidio una epidemia mundial que forma parte de todas las capas de nuestra sociedad y que debe verse desde todas las perspectivas posibles. El suicidio es, por lo tanto, un problema de salud pública.

Cada año, en el mundo, se suicidan aproximadamente 800.000 personas y 16 millones lo intentan. O, lo que es lo mismo, una muerte por suicidio cada 40 segundos aproximadamente.

En España, según el INE, hay unos 4000 suicidios al año y 80.000 intentos.

El suicidio en nuestro país es la primera causa de muerte no natural y causa más víctimas que los accidentes de tráfico. En Catalunya, es la primera causa de muerte en personas de entre 15 y 29 años.

Sin embargo, no hablamos de él, sino que lo escondemos en el cajón de lo prohibido, de lo innombrable, de lo que es mejor no sacar a la luz porque creemos, nos han enseñado, que hablar de él lo hace peligroso, lo invoca, lo incita. En parte, y entre otras muchas cosas, es porque las ideas que tenemos sobre las razones del suicidio y sobre todo lo que lo rodea no son más que mitos creados por nuestro imaginario social. Así que aquí estoy para desmentiros alguno mitos:

  1. Quién se quiere suicidar no lo dice: la mayoría de personas que piensan en suicidarse (en concreto 9 de cada 10), lo manifiestan de alguna manera. Es importante estar atentos/as a las peticiones de ayuda y no menospreciarlas. No usar frases como "Venga va no digas tonterías" o "Lo único que quieres es llamar la atención". Esto sólo consigue que la persona que está intentando pedir ayuda (con mucho esfuerzo al hacerlo) se sienta invalidada, incomprendida y sola.

  2. La persona que se suicida, o que lo intenta, quiere morir: no, lo que la persona busca es dejar de sufrir y, sea por el motivo que sea, no ha encontrado otra forma de hacerlo. El sufrimiento y el dolor que siente la persona que se suicida es tan intenso e inmenso que lo cubre todo y borra cualquier posibilidad de encontrar una solución menos definitiva a un problema que es temporal. Si estás cerca de alguien que manifiesta la idea de suicidarse o que lo ha intentado, ayúdale a buscar otras soluciones, a que vea que suicidarse es definitivo y que hay más posibilidades a tener en cuenta. Ayúdale a buscar algo de luz entre tanta oscuridad. Y no olvides recomendarle ayuda profesional.

  3. Para suicidarse hay que ser muy valiente (o muy cobarde): para suicidarse no hay que ser ni valiente no cobarde. Para llevar a cabo un acto tan definitivo, hay que ser una persona que sufre intensamente, desde hace tiempo, y que no ha podido encontrar otra manera para dejar de sufrir. No juzgues, no uses frases como "Qué cobarde, ha dejado a su mujer y a sus padres destrozados" o "Muy valiente tenía que ser para atreverse a hacer algo así". Ponte en el lugar del otro, todos podemos vernos desbordados en algún momento de nuestra vida.

  4. El que se suicida tiene algún trastorno mental: padecer un trastorno mental es un factor de riesgo, pero no todo el que se quita la vida tiene un trastorno. Intenta no estigmatizar la enfermedad mental ni juzgar al que la padece. No todo el que se suicida tiene un trastorno, igual que no todo el que padece un trastorno se suicida. Infórmate sobre salud mental y apoya, sin juzgar, a las personas que los sufren.

  5. Hablar sobre suicidio o ideas suicidas incita a llevarlas a cabo: al contrario, hablar sobre este tema, desestigmatizarlo, reduce el peligro de cometerlo y fomenta la petición de ayuda, entre otras cosas porque las personas con ideación suicida se sienten menos solas y menos juzgadas, así que les es más fácil verbalizar que necesitan ayuda y buscarla por ellos mismos. Habla del tema, no lo temas, no lo evites ni tampoco juzgues o hagas callar a las personas que hablan de él.

  6. La amenaza de suicidio sólo es una llamada de atención: el 80% de personas que amenazaron con suicidarse lo hicieron. La persona no está buscando llamar la atención, chantajear emocionalmente o manipular a su entorno, sólo está manifestando una petición de ayuda, la mayoría de veces desesperada, ante una situación de la que no se ve capaz de salir. No quites importancia a las alusiones al suicidio, no mires para otro lado, no minimices el dolor del otro o la otra. Que estés ahí puede marcar la diferencia.


El suicidio es una solución definitiva a un problema temporal para el que la persona no ve salida ni solución. Es un acto desesperado de alguien que sufre y que no sabe cómo dejar de hacerlo.

No es una cobardía, no es una llamada de atención, no es rendirse, no es querer morir. Es querer dejar de sufrir.


¿Estás cerca de alguien que ha intentado suicidarse? ¿O de una persona que ha manifestado hacerlo? Infórmate sobre las señales de alerta, regala tu presencia y tu disponibilidad y acude a algunas de las asociaciones que dedican su tiempo y su alma a asesorar y acompañar en este tema.

¿Has pensado en suicidarte? ¿No ves salida a tanto dolor? ¿Has intentado hacerlo? Por favor, primero habla con alguien, busca una asociación, déjate acompañar. Hay salida, te lo aseguro.


Me puede pasar a mí, te puede pasar a ti. No estás solo o sola.

Visibiliza el suicidio. Pide ayuda.

*Para escribir este post me he basado en diversas fuentes, la más importante, la web de la Asociación Para la Prevención del Suicidio y Ayuda al Superviviente (APSAS), que realiza un trabajo admirable y ejemplar en Catalunya. Si tienes dudas, si necesitas ayuda, si quieres hablar con alguien o buscas más información, puedes ponerte en contacto con ellos o conmigo y te orientaré encantada.

Recuerda: no estás solo /sola. Estamos aquí para ti.


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