El primer aniversario



El primer aniversario de la pérdida de nuestro animal es uno de los momentos clave dentro de nuestro proceso de duelo. Aunque pueda parecer que, al hacer un año, estamos mucho mejor (y realmente así es), el primer aniversario suele venir acompañado de un aumento de las emociones que ya habían perdido intensidad o, a veces, casi desaparecido, como el dolor por su ausencia física o la tristeza desgarradora que nos acompañaba los primeros meses.


Puede que, un tiempo antes, empecemos a recordar detalles sobre su enfermedad, envejecimiento o muerte que hacía tiempo que no nos pasaban por la cabeza. Podemos soñar con esos momentos o que nos asalten cuando menos los esperamos. También, como ya he dicho, podemos volver a sentir con mucha intensidad esas emociones que nos torturaron tanto y que creíamos que habíamos dejado atrás. Volvemos a llorar su ausencia como si hiciera días que no está, volvemos a preguntarnos qué hicimos mal o qué podríamos haber hecho mejor e, incluso, volvemos a sentir con fuerza la ausencia física, como si nos faltara algo entre los brazos.

¿Por qué pasa esto? Porque, aunque el tiempo no existe y no es más que un invento humano para intentar organizar y controlar un mundo que no está sujeto a nuestro control, para nosotros como especie el tiempo es importante y el primer aniversario marca un fecha clave en nuestra nueva relación con ese animal que ya no está.


¿Qué puedes hacer si el primer aniversario se acerca y empiezas a sentir que todo se mueve?

  • No evites lo que sientes

Ya sé que volver a sentir con tanta intensidad esas emociones que con tanto trabajo hemos ido transitando y dejando atrás no es agradable, pero si huyes de ellas, te perseguirán hasta que llamen tu atención y te ocupes de lo que te tienes que ocupar.

Presta atención a tus emociones, a tus pensamientos y a tu cuerpo. Pon nombre a lo que sientes, obsérvalo como algo que ha venido no a torturarte ni a hacerte daño, sino a ayudarte a avanzar un poco más, y dale salida. ¿Cómo? Cada uno tiene sus maneras de expresar, pero el baile, la escritura o la pintura son buenas maneras de sacar lo que llevamos dentro.

  • Obsérvate

Puede que unos días o alguna semana antes y después estés más cansada de lo normal, te cueste más hacer las cosas, te sientas con menos energía, necesites más tiempo para estar sola y tengas algunos dolores físicos que antes no tenías. Son reacciones ante el duelo, no pasa nada, pasará. Cuídate un poco más, préstate más atención, haz pequeñas cosas por ti y por tu cuidado y sé amable contigo.

  • Déjate acompañar

Si tienes personas en tu entorno que te han acompañado hasta ahora, déjate acompañar en estos momentos. Comparte, explica, busca compañía. Si, como pasa muchas veces, estás sola en este proceso y parece que nadie te entiende, hay espacios gratuitos en internet basados en el concepto de los Death Café donde personas que han perdido a su animal se reúnen para charlar y compartir. No sólo son útiles, sino profundamente sanadores.

  • Honra y homenajea a tu animal

Una de las maneras de transitar este momento es planificar un pequeño homenaje que te permita honrar a tu animal, a vuestro vínculo sagrado y al amor que aun sientes por él o por ella. Puede ser algo sencillo, pero te aconsejo que ese día te guardes un rato para hacer algo que te haga conectar con él o ella y que te permita conectar con lo que ese día significa para ti.

Un paseo por un lugar que compartisteis, mientras pones consciencia en cómo te sientes y en tu proceso. Leerle una carta en un sitio especial, dedicarle unas palabras mientras enciendes una vela pensando en él o ella, cantarle esa canción que tantas veces le cantaste mientras lo acariciabas, hacerte un tatuaje, celebrar una comida en su honor con el resto de personas que lo amaron y que te quieren... en realidad cualquier cosa que te permita conectar contigo, con él y con tu proceso sirve.



Sé que ahora no te apetece vivir esto, sé que volver a sentir cosas que creías que ya habían pasado no es agradable y que sientes que has vuelto atrás en tu proceso, pero no lo has hecho.

Esto pasará y, aunque ahora mismo no lo creas, no durará tanto como al principio. No es una recaída, no es haber vuelto atrás, es seguir caminando el camino del duelo hasta que puedas finalizarlo y volver a caminar por el camino de la vida.

Nunca dejarás de echar de menos a tu animal, una parte de ti siempre tendrá la cicatriz que su muerte te ha dejado, pero cada vez dolerá menos, cada vez cicatrizará más, hasta que esa herida se convierta en un orgulloso recuerdo de haber amado a alguien por encima de todas las cosas.


Y, por encima de todo, sigue amando, ya que el amor es lo único que jamás muere.




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